HÁBITOS NERVIOSOS,
TICS...
Los hábitos nerviosos o tics constituyen un grave problema para las personas que lo padecen ya que se ven incapaces de controlarlos y, a veces, les causa vergüenza o evitan relacionarse pues pueden ser motivo de atención o burla por parte de los demás.
La incidencia de los hábitos nerviosos es muy elevado, principalmente
la
onicofagia (morderse las uñas). Se calcula que un
45 % de niños durante la pubertad, aproximadamente un 25 %
de jóvenes y un 10 % de adultos se muerden las uñas
compulsivamente.
Los hábitos nerviosos más conocidos
y frecuentes son:
- Onicofagia: Aunque la incidencia es muy similar en ambos sexos,
las mujeres solicitan más la ayuda por el interés que
muestran para cuidar su imagen. El morderse las uñas está muy
relacionado con el estrés y la ansiedad que muchas personas
sufren.
- Tartamudeo: Normalmente suele comenzar sobre los 5 años
de edad pero, en ocasiones este trastorno desaparece cuando el
niño avanza en su desarrollo evolutivo. Sin embargo, cuando
el tartamudeo persiste la persona empieza a tener problemas en
sus relaciones interpersonales y siente vergüenza generándole
mucha tensión y ansiedad, agravando aun más el
tartamudeo. Aproximadamente el 1 % de los adultos padecen este
trastorno.
- Tricotilomanía (Tirarse del pelo): La persona
que lo sufre muestra comportamiento de arrancarse o tirarse
de los pelos del cuero cabelludo, bigote, las pestañas,
las cejas... compulsivamente. En casos más graves suele
ocasionar problemas en la piel debido a las excoriaciones o
heridas que se causan.
- Tics nerviosos: Son movimientos musculares convulsivos
y persistentes. Hay diferentes tipos de tics (temblores de manos,
parpadeo, movimientos de boca y mejilla, movimientos convulsos
de hombros...). A veces son tan llamativos que la persona evita
el contacto social, generándole algún tipo de trastorno
emocional (depresión o ansiedad social).
Requiere una intervención multidisciplinar, elaborando un
tratamiento personalizado ya que implican muchos factores que hay
que evaluar. No obstante existen técnicas muy específicas
y sistematizadas para cada tipo de hábito nervioso.