
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza principalmente por un sentimiento de tristeza profundo.
Los síntomas más destacados son abatimiento, aumento
o pérdida de apetito, hipersomnia o insomnio, anhedonia (falta
de placer), desesperanza, falta de concentración, cansancio
o fatiga, inercia... En los casos más graves puede aparecer
pérdida de peso e intentos de suicidio ...
En muchas ocasiones la depresión aparece tras una acontecimiento
muy doloroso o estresante (pérdida de un familiar, pérdida de
un trabajo, separación matrimonial...). En estos casos la persona se
ve desbordada por la situación aversiva y no se siente capaz de afrontarla.
Desde el modelo cognitivo-conductual, esta reacción emocional
se da tres niveles:
- A nivel cognitivo se observa lo que se conoce como triada cognitiva
(A. Beck). Visión negativa de sí mismo en el
que el sujeto se ve inútil, incapaz y con una baja autoestima, visión
negativa del mundo en el que al paciente le parece que el mundo
le hace demandas exageradas o le presenta obstáculos insuperables
y, visión negativa del futuro en el que anticipa
que sus dificultades o sufrimientos actuales continuarán indefinidamente
causando expectativas de fracaso.
- A nivel fisiológico el sujeto siente tristeza, congoja,
abatimiento, desesperación, irritabilidad, sensación
de indefensión y frustración, sentimientos de culpa
y de fracaso...
- A nivel motor se produce una inhibición conductual,
es decir va dejando sus actividades diarias llegando a la inercia
total.
Aaron Beck (1963) fue uno de los autores que más investigó sobre
la depresión. Observó en el sujeto depresivo pensamientos
distorsionados que coloreaban su vida de un pesimismo profundo y que
si cambiaba su visión oscura, en muchos casos, la sintomatología
depresiva remitía. A. Beck desarrolló la terapia cognitiva
de la depresión y actualmente se está aplicando con
gran eficacia. Esta terapia es un procedimiento activo, directivo
y estructurado y va encaminado a identificar y modificar las
conceptualizaciones distorsionadas y sus falsas creencias (esquemas)
que subyacen a estos pensamientos. Es decir, se aprende a resolver
problemas mediante la reevaluación y modificación de
los pensamientos. El terapeuta cognitivo ayuda al paciente a pensar
y actuar de un modo más realista y adaptativo en relación
con sus problemas psicológicos, reduciendo o eliminando así los
síntomas.